miércoles, 19 de febrero de 2014

Beneficios de la natación en niños y discapacitados.

Este deporte siempre ha sido considerado uno de los deportes más completos, para trabajar todos los grupos musculares y conseguir así corregir posturas.
Para los bebes, la natación mejora sus capacidades cardiorrespiratorias, favorece su alineación postural y beneficia su coordinación muscular.
En los niños y adolescentes, este ejercicio fundamentalmente aeróbico y realizado de manera regular, provoca no sólo un disfrute activo del ocio, sino una reducción de los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. El medio acuático es el espacio físico más completo que existe para el desarrollo de las aptitudes físicas, psíquicas y neurológicas.
A demás trabajaremos la coordinación motora, el sistema circulatorio y el respiratorio, contribuyendo también al desarrollo de la independencia y auto confianza del niño.
Cuando hablamos de niños y adultos discapacitados, observamos que tiene efectos terapéuticos. Facilita el relax muscular y estimula el movimiento en el agua. Es así posible mejorar el tono postural y estimular un movimiento más normal de desplazamientos fuera del agua. La movilidad de muchos discapacitados, sobre todo físicos, puede ser incrementada en el agua por la adquisición de una mejor capacidad de relax unida a la reducción de los efectos de gravedad. La disminución de los efectos de la gravedad reduce la resistencia de los movimientos globales del cuerpo, aumentando la amplitud de los movimientos de los pacientes que, por ejemplo, deben usar muletas, o silla de ruedas. La liberación de estos sostenes da una sensación de euforia, sobre todo cuando está asociada al aumento de la movilidad que consigue en el agua. Es importante resaltar que la natación es un deporte recomendado para la gran mayoría de discapacidades.
La natación y el desarrollo físico
- Mejora la coordinación, el equilibrio y el conocimiento del espacio.
- Beneficioso para la condición cardiovascular, mejoran la resistencia del bebé.
- Incrementa la fuerza gracias a los ejercicios musculares, favoreciendo que se produzca un temprano desarrollo de habilidades psicomotrices como gatear o caminar.
- Los ejercicios suaves, combinados con el agua a una temperatura agradable, relajan al bebé y estimulan su apetito, consiguiendo que coma y duerma mejor. En consecuencia, mejorará su carácter y su comportamiento.
- Amplía la capacidad de su sistema respiratorio y la regulación adecuada a su circulación sanguínea.
La natación infantil y el desarrollo psicológico
- El bebé se siente más seguro y disfruta mucho aprendiendo a nadar al sentir que sus padres tienen su atención concentrada en él.
- Aunque todavía no camine, el bebé se puede desplazar en el agua por si mismo, y eso puede favorecer el despertar de su inteligencia.
- El bebé aprende a nadar de una forma divertida y saludable. Y saber nadar también es una medida de seguridad. No hay que olvidar de que existe un gran porcentaje de accidentes por ahogamiento de niños.
- Estimula la confianza en uno mismo y por lo tanto mejora la comunicación con los demás.
La natación infantil y el desarrollo social
- Ayuda al bebé a iniciar la socialización sin traumas.
- Amplia el horizonte de los juegos compartidos.
- Activa la diversión y el espíritu de juego.
- Consolida los vínculos de afecto con sus familiares.
- Introduce conductas de autocuidado, convirtiéndolas en hábitos sumamente necesarios.

- La convivencia les ayudarán a relacionarse mejor y compartir actividades junto a otras personas.

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